La Sombra del Alma

Seccion13

Un día cualquiera

Escrito por viktor 01-10-2007 en General. Comentarios (0)

Un día cualquiera

3 de la mañana. Se levanta sobresaltado, su cuerpo empapado de sudor. El corazón le late apresuradamente. Intenta ordenar sus ideas, averiguar donde se encuentra. La luz de la luna llena se cuela por las rendijas de la persiana. Entonces se da cuenta de que tan solo está en su habitación. Un mal sueño piensa. No lo recuerda pero de una cosa está seguro, ella seguro escapó.

 

 

7:30 de la mañana. El despertador suena. 10 minutos después se levantó de la cama y se dirigió al baño. Se lavó la cara y se quedó un buen rato escudriñando esos ojos azules que tenía delante. Unas oscuras y profundas ojeras los cubrían. No había sido una buena noche, y aquel no podía ser un buen día. Después de orinar se metió en la ducha para sacudirse el cansancio que dominaba su cuerpo. Mientras se terminaba de despertar se dirigió a la cocina y abrió el frigorífico. Un bote de ketchup, uno de mayonesa, 2 yogures que llevaban un mes caducados y un cartón de leche. Acercó el cartón de leche a la nariz, aquello llevaba allí más tiempo que los yogures. Deshecho la idea de desayunar mayonesa y decidió que era mejor salir a la calle cuanto antes. Fue al dormitorio, se vistió con el vaquero y la camiseta blanca, se calzó las botas y se dirigió a la salida. Antes de salir cogió la chaqueta de cuero, las llaves, el paquete de tabaco con un mechero y la cámara de fotos. Mientras bajaba por las escaleras se encontró con Susana, una de los vecinos del piso de abajo. Llevaba un vestido ajustado que marcaba sus curvas. Lamentó tener tantas cosas que hacer esa mañana. La saludó cordialmente y siguió su camino sintiendo no poder entretenerse con ella un rato.

 

El sol ya había salido y golpeaba con fuerza el portal de la vivienda. Tuvo que cerrar sus ojos ante la repentina ceguera que le ocasionó el cambio brusco de intensidad de luz. Después de un par de segundos para que sus ojos se acostumbraran comenzó a andar. Recorrió las calles que tan bien conocía de la ciudad hasta llegar a su destino. Un portal bastante lujoso estaba delante suyo. De repente una mujer abrió la puerta y salió del portal. Esperó a que la mujer se alejase unos pasos y urgó en su chaqueta hasta encontrar una foto.  Efectivamente era la misma mujer de la foto. Una mujer morena, de pelo largo ondulado, con unos enormes ojos de color verde, boca de labios carnosos y una nariz respingona. En cuanto a su cuerpo, la foto no le hacía justicia. Llevaba un traje de chaqueta negro que marcaba su cintura y una camisa blanca con tres botones desabrochados que dejaban intuir unos grandes senos. También llevaba una falda ceñida, ligeramente por encima de la rodilla, que envolvía unas largas y esbeltas piernas. La había imaginado hermosa, pero no hasta ese punto….

 

Espero hasta que la mujer se alejase lo suficiente y comenzó a caminar detrás suyo, guardando cierta distancia. Mientras la mujer esperaba ante un semáforo, aprovechó para comprar un periódico en un quiosco cercano, después continuó su marcha tras aquella belleza. Siguió sus pasos hasta una cafetería no muy lejana y entró un par de minutos más tarde. Tomó asiento en la barra, casi en la otra esquina de la cafetería y pidió un café solo bien cargado. Sacó la cámara y revisó las pilas de esta, parecía que todo estaba en orden. Al poco tiempo percibió como un hombre se sentaba en la misma mesa que la mujer. Era hora de empezar a trabajar. Sacó de uno de los bolsillos de la chaqueta el manual de instrucciones de la cámara. Encendió la cámara y se aseguró que el flash estuviese desconectado. Entonces empezó a ojear el manual y mientras parecía indagar el funcionamiento de su ya más que conocida cámara iba sacando varias fotos a la mesa donde se encontraba la mujer. Quizás no fuera el mejor trabajo del mundo, pero ese era su trabajo, y en este caso un trabajo muy bien pagado. Media hora después la mujer y el hombre se levantaron y salieron de la cafetería. Max apuró su café, que ya estaba frío, y salió detrás.

 

Viktor...

Historia autobiográfica

Escrito por viktor 01-10-2007 en General. Comentarios (0)

Historia autobiográfica…

 

Capítulo 1 (El Comienzo)

 

 

Bueno, esto va a ser una historia autobiográfica, lo cual quiere decir que está basada única y exclusivamente en hechos que me acaecieron (se puede decir esta palabra a estas horas…???) y en recuerdos de hechos que me acaecieron… (me censurarán por decir este vocablo tantas veces???)

 

Bueno, será mejor que empecemos desde el principio… al principio no había nada y Dios (este realmente es su apellido, y en el colegio todos le conocían así, por eso lo utilizo yo) creo el universo y la tierra (bueno, antes la luz, pero encender una bombilla no tiene mucho misterio :S) y tardo 6 días en hacer la tierra tal y como la conocemos.(al séptimo día descanso el pobre… en realidad era un poco creído… seis días trabajando y tuvo que descansar, conozco mujeres que trabajan, llevan su casa y además cuidan de sus hijos, y eso los 7 días de la semana y una semana tras otra… eso sí que es un milagro….). A lo que iba, que me disuelvo en cavilaciones… que Dios creo la tierra tal y como la conocemos en 6 días, bueno, tal y como la conocemos no… como en aquella época no existía la carrera universitaria de arquitectura tuvo que esperar a que aparecieran los egipcios para que hicieran las pirámides… es que a Dios le encantaban las pirámides, le fascinaban las pirámides…. De hecho le gustaban tanto que se ocupo de que sus más fieles siervos se las hicieran (no se fiaba mucho de los egipcios (ya habían tirado abajo  3 pirámides antes de que mandase su mano de obra a construirlas (a vosotros os caían bien los egipcios, no? Pero con dios eran diferentes, le pegaban patadas por debajo de la mesa los muy cabrones…)) bueno, mano de obra era un decir, porque era un trabajo más de esclavos… (Arduos trabajadores altruistas los llamaba Dios (claro que nadie les preguntó a los ”esclabajadores” que es lo que pensaban…), por cierto, he cerrado correctamente todos los paréntesis?, bueno, por si acaso… )))))))))))))) por donde iba? Ah sí, y dios tuvo las pirámides que tanto le gustaban, pero se aburrió de ellas (os he dicho que era un poco caprichoso?) así que mando a sus trabajadores que se tomasen unas pequeñas vacaciones (de unos 40 años… así que imaginad lo que hay que trabajar para que te den 40 años de vacaciones todas juntas…. La de horas extras que hay que meter…

 

Bueno, por hoy bastante tengo… ahora le pasaré la historia autobiográfica a mis testers para que me den una opinión ( o mejor que me digan lo que quiero oír y así seré más feliz… pero que sepan que yo no quiero influir en su opinión…)

 

Enga, hasta aquí el capítulo piloto…

 

Esta entrega es la barata, aprovechad que a partir del siguiente fascículo viene el hachazo…

 

Muchas gracias por haber llegado hasta aquí…

 

Un Cordial Saludo,

 

Viktor ;)