La Sombra del Alma

Seccion13

Noche de caza

Escrito por viktor 15-05-2008 en General. Comentarios (0)

Noche de caza


Era una noche oscura. Ella vagaba por el bosque. Tenía frío y estaba asustada. El viento soplaba desde su espalda y hacia que la larga melena rubia le tapara la vista. Mientras se apartaba el pelo de la cara miraba ansiosa hacia todas las direcciones, vigilando los ojos rojos que su imaginaciónveía en cada rama. Llevaba ya horas perdidas en el bosque. Oyó un crujido a su espalda y se giró bruscamente. Retuvo la respiración y durante unos segundos oteó la oscuridad. Al de unos eternos segundos decidió que debía de haber sido una mala pasada de su mente y se volvió para proseguir el camino.


Aquella había sido una noche provechosa, y todavía le esperaba degustar el postre. Había saciado su hambre con una docena de adultos, pero había dejado escapar a aquella mujer de azules ojos por alguna razón que todavía no se explicaba. Por algún motivo no pudo acabar con ella al mismo tiempo que los demás. La seguía desde hacía un buen rato, era entretenido verla vagar por el bosque, pero pronto amanecería y ya no le sobraba el tiempo.Mientras tales pensamientos ocupaban su mente pisó una rama sin querer. Un crujido surcó el aire. Se ocultó rápidamente maldiciéndose a si mismo por tan absurdo error. Esperó agazapado entre las sombras, ella no sería capaz de verle, pero era mejor no arriesgarse. Al de un rato ella se giró y siguió su camino. Ahora era el momento adecuado, salió de entre las sombras, rodeado de silencio. Se acercó a su presa por la espalda y cuando la iba a hacer suya, ella se giró de repente.


Por alguna razón, su corazón le pedía a gritos que se volviese. Se volvió de golpe. El corazón se le paró cuando se encontró a eseser de frente. Ahora podía verlo con mucha mayor claridad que cuando atacó el transporte. Tenía unos ojos rojos que la miraban fijamente. Unos blancos colmillos asomaban de su salvaje sonrisa. Iba prácticamente cubierto de sangre. Acercó una mano a su rostro. Ella era incapaz de moverse. La mano de ese ser estab ahelada, sintió la suavidad del dorso recorrer sus mejillas y bajar hasta su barbilla. Después siguió las descendiendo por su cuello hasta desparecer entre los pliegues de su ropa. Sintió la otra mano en su cintura atrayéndola hacia ese ser. Lo último que vio antes de cerrar los ojos fueron aquellos colmillos acercándose a su cuello…


Viktor...


Prisionero

Escrito por viktor 27-04-2008 en General. Comentarios (0)

Prisionero


Prisionero de una vida que no he elegido, prisionero entre unas rejas de barrotes etéreos, prisionero en una cárcel que nadie percibe.

Prisionero de tus encantos, que tomaron el control de mis sentidos sin pedirme permiso. Prisionero de tu voz, que teje telarañas a mi alrededor que me impiden escapar. Prisionero de tu sonrisa, que me cautiva y sólo me deja quedarme a tu lado. Prisionero de tus ojos, que hacen arder mi cuerpo cada vez que me miras. Prisionero de tus labios, que hacen que mi corazón lata al son de sus movimientos, de tus susurros. Prisionero de tus manos, de tus caricias, que alivian el peor de los dolores con tan sólo rozarme. Cautivo de tu cuerpo, el objeto de mi deseo, de su danza de sensualidad que inunda mis sentidos. Cautivo de tu esencia, protagonista de todos mis sueños,de todas mis fantasías. Dulce condena cuando se trata de tan placentera carcelera.


Viktor...

Un cuento sobre príncipes

Escrito por viktor 09-03-2008 en General. Comentarios (0)

Un cuento sobre príncipes

Este es un cuento cómo los que se escribían antaño. Un cuento de príncipes y princesas, de dragones y caballeros, de amor y traición, de celos y despecho, de odio y tristeza, de pasión y olvido. Un cuento con principio pero sin final, un cuento para pensar, un cuento para ignorar,  un cuento como la vida real, una mierda de cuento.

Es la historia de un príncipe, un príncipe sin castillo ni tierras, un príncipe sin posesiones, un príncipe sin servidumbre, un príncipe sin blanco corcel, un príncipe sin armadura. Es sin embargo la historia de un príncipe valiente, un príncipe noble, repleto de pasión, de voluntad, de fuerza y ganas de vivir, un príncipe alegre. Un príncipe de un reino olvidado, de ropas humildes y armado únicamente con su espada llamada decisión. Un príncipe sin rumbo, un príncipe sin futuro.

Un príncipe que vagaba por los caminos del recuerdo, a veces llamados olvido, en busca de su destino. Un destino esquivo, un destino burlón que lo llevó a adentrarse en un oscuro bosque. Un oscuro bosque de sonidos extraños, de niebla y de sombras. El príncipe caminaba por un estrecho sendero flanqueado por árboles que seguía hasta un claro situado en las entrañas del bosque. Cuando estaba próximo al claro oyó unos gritos. Paró para oír con atención y oyó la voz de una mujer pidiendo ayuda. El príncipe, presto, desenvainó su espada llamada decisión y corrió hacia el claro. Al alcanzar el claro vio a una hermosa dama sobre su corcel y un grupo de bandidos rodeándolos. El príncipe empuñó con fuerza su espada llamada decisión y golpeó con ella al bandido que tenía más cercano. La espada atravesó con facilidad el tronco del bandido, que cayó al suelo partido en dos. La espada llamada decisión era un arma increíble, forjada con el mineral de la voluntad sobre el yunque del respeto con el fuego de la pasión y enfriada en el agua de la comprensión, afilada cada día con la piedra de la humildad y limpiada a continuación con el paño de la honestidad. El resto de bandidos se percataron de la presencia del valeroso príncipe y cargaron contra él. Llovieron los golpes sobre el príncipe, pero nuestro príncipe los desviaba sin mayor problema con su espada, para acto seguido, contraatacar con todo el peso de su espada y la fuerza de su brazo. En unos pocos segundos tan sólo el cabecilla de los bandidos quedaba para enfrentarse al príncipe. El bandido atacó con furia armado con la daga de los perjuicios pero no consiguió alcanzar al príncipe, que hábilmente esquivo el golpe y se dispuso a poner fin a la contienda, hasta que algo se puso en medio de su trayectoria. Era la princesa que se interponía entre el príncipe y el bandido.

  ¿Por qué? – preguntó el príncipe.

– Sé que lo dejaríais todo por mí. Que me daríais todo lo que necesitara. Haríais que cada día, que cada momento fuera especial para mí, sé que sois generoso y comprensible, que vuestra alma es íntegra y vuestra intención pura y sé que podría ser feliz a vuestro lado, pero…

– ¿Pero qué?

– Pero prefiero partir con el bandido, el bandido que me ha hecho daño y que me volverá a hacer daño, el bandido que me utilizará, el bandido que me usará mientras me necesite y que luego se deshará de mí. Pero no se sienta desafortunado valeroso príncipe, en ese momento iré en su busca noble príncipe, y cuando mis heridas hayan sanado le abandonaré para volver con el bandido, para que me vuelva a herir.

El príncipe, descorazonado,  guardó su espada en la vaina de la resignación. Se giró y partió del claro para seguir su camino. Tan sólo se giró una vez para contemplar por última vez a la princesa, intentando entender el porqué, algo que jamás logró comprender. Siguió su camino con la esperanza de que el tiempo pasara rápido y la bella doncella volviera a sus brazos, aunque sólo fuera para lacerar su dolorido corazón y abandonarle después. Todo un tormento que pasó inadvertido, ya que ninguno se fijó en aquella lágrima que recorría su mejilla, una única lágrima que se quedo clavada en lo más profundo de su alma.

Pero nuestro príncipe no cesó en su viaje, y con un paso tras otro retomó su viaje, con  una carga mayor que la que tenía al entrar en el bosque, puesto que el dolor adquirido que acuchillaba su corazón pesaba más que la esperanza que en aquel claro quedó abandonada. El príncipe partió del claro pensando que le depararía el futuro, cuanto más dolor le esperaba.

Y así el príncipe siguió su camino y abandonó el bosque, siguiendo la estrella de su destino, aquella estrella que se reía de su suerte, en busca de aventuras y desventuras, en busca de dolor y tristeza, en busca de su hado.

Viktor...

2 pasos hasta mi destino

Escrito por viktor 05-01-2008 en General. Comentarios (1)

2 pasos hasta mi destino

 

Tras mucho sopesarlo, tomo la decisión de intentarlo. Todo empieza con un simple paso, y otro que le sigue, y después ya no hacen falta más pasos…

Al fin, sentir el aire golpeando tu cara, tú cuerpo como si estuviera flotando, sin ataduras terrenales, la sensación de suspensión eterna. Y no sólo eso, dejar a la vez todos los recuerdos atrás. Todas las cicatrices y heridas abiertas quedan atrás. Cierro los ojos para pensar en lo que ha sido mi vida, en el calvario en el que se había convertido, en como ya no podía escapar de esa penuria… y dejo que la sensación de libertad recorra todo mi cuerpo. La gravedad no existe para mí en estos momentos. Estoy volando, en mi ser recorriendo el firmamento, surcando el cielo en busca de algo mejor. Vuelvo a sentir esperanza, esperanza por llegar a un lugar mejor, por dejar atrás toda la oscuridad, toda la tristeza. Un nuevo mundo se va abriendo paso delante de mí, puedo sentirlo en mi corazón. Estoy feliz de la decisión tomada y no puedo evitar que una leve sonrisa asome en mis labios. Espero pacientemente a que el viaje finalice, que llegue a mi destino, al lugar en el que tendré mi merecido descanso…  Empiezo a pensar si me quedará mucho tiempo para finalizar mi viaje, abro los ojos, ya no queda nada… la acera.

 

Viktor...

Oscuridad sin rastro

Escrito por viktor 11-12-2007 en General. Comentarios (0)

Oscuridad sin rastro

 

Un alambre de espino estruja mi garganta. Los últimos resquicios de aire que quedaban en mis pulmones se escapan entre mis labios como un leve suspiro. Mi vista empieza a nublarse y todos los músculos de mi cuerpo empiezan a relajarse contra mi voluntad. Mi consciencia comienza a abandonarme.

 

Despierto. La garganta dolorida, al tacto una marca recorre mi cuello de lado a lado, salpicado cada cierto tiempo de punzantes heridas. Todo está oscuro, tanteo el suelo que me rodea para ubicarme. Todo está frío y húmedo, el suelo, el aire… y un profundo olor a moho inunda mi olfato. Un escalofrío recorre mi cuerpo, iniciándose en la base de mi cuello y recorriendo toda mi columna. Intento otear de nuevo la oscuridad que me envuelve. Obligo a mis ojos a acostumbrarse a la insignificante luz.

 

Una sombra se mueve en la oscuridad, pero no he oído nada, ¿será mi imaginación que me ha gastado una mala pasada? Sigo escudriñando la oscuridad, agudizando mi oído para captar cualquier leve sonido que el aire transporte hasta él. Sigo sin ver nada, ¡pero oigo que algo se mueve a mi espalda!,  ¿ha vuelto a ser mi imaginación? A estas alturas sólo oigo mi respiración y las lágrimas que empiezan a emanar de mis ojos los ciegan. Sólo en un agujero oscuro, y con un ser cuyo aspecto sólo Dios sabe rondándome. Sólo espero que la muerte sea rápida e indolora. ¿O acaso ha sido todo imaginación mía?

 

Obligo a mi corazón a relajarse, a disminuir el ritmo. Intento calmar mi respiración y seco las lágrimas que recorren mi rostro de con la manga de mi camisa. Una vez que vuelvo a poseer el control sobre mi cuerpo y lo que es más importante, sobre mi mente, resuelvo hacer algo al respecto. Decido una dirección al azar y comienzo a gatear, tanteando el terreno con la palma de las manos, intentando no realizar ningún ruido, ni tan siquiera al respirar. Al cabo de un buen rato, o de lo que a mí me parece un buen rato, por fin encuentro algo que entorpece mi paso, parece un muro, un muro de piedras gruesas, frías y húmedas al contacto. De repente el crujido de una puerta llega a mis oídos, me giro de golpe, escudriñando una vez más la oscuridad, mi corazón vuelve a desbocarse una vez más, siento cómo la sangre golpea con fuerza mi cabeza, mis manos tiemblan, no pueden estarse quietas, a pesar de no ver nada mi vista recorre nerviosamente la oscuridad, de un lugar a otro sin poder detenerse, oigo pasos que se acercan, ¿son pasos?, sí, estoy seguro de que son pasos y se acercan, cada vez se oyen más cercanos, con mayor nitidez, intento buscar un sitio donde esconderme, aprieto mi cuerpo contra la pared, intentando atravesarla de manera inconsciente, los pasos se acercan, su sonido es claro y alto, ya queda poco para que llegue…

 

Viktor...