La Sombra del Alma

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Una noche más

Escrito por viktor 14-11-2007 en General. Comentarios (0)

Una noche más

Miércoles 14 de Noviembre. Son las 00:30 de la madrugada, y aquí me encuentro de nuevo, con mi viejo amigo, el folio en blanco. Sí, a veces escribo en papel y luego lo paso a ordenador para publicarlo. La verdad es que tiene bastante más encanto el folio en blanco que la pantalla del ordenador en blanco, y menos botones con los que distraerte. Además, así tengo la oportunidad de practicar caligrafía, aquello que en estos tiempos modernos tan olvidado está. Bueno, pero a lo que íbamos, que me distraigo. Una noche más sin poder conciliar el sueño. Una noche más haciendo repaso de mi vida, que esta noche, y a pesar de que sigue siendo mi vida, no me parece tan mala. Aunque suene algo extraño hoy me encuentro extrañamente feliz, y la verdad es que no tengo ningún motivo en particular, lo cuál hacer más extraña todavía la sensación. Como no podía ser de otra manera sigo con mi obsesión personal con la felicidad, pero esta vez desde un punto de vista diferente. En la mayoría de ocasiones en las que escribo, ando tras las claves para hallar la felicidad, o mejor dicho tras las actitudes que hay que tener para alcanzarla, puesto que poco más podemos hacer. Sin embargo, en esta ocasión la pregunta es, ¿cuáles son las razones por las que estoy contento? A simple vista puede parecer que la cosa no cambia mucho, pero es muy diferente el hallar el modo de o las causas de. En el primer caso se trata de analizar la manera de llegar a una nueva situación, mientras que en el segundo caso se trata de analizar las causas por las que se ha legado a una misma situación. Puede que sean preguntas distintas con la misma respuesta, pero desde luego la manera de hallar la respuesta no es la misma en ambas.

En este caso creo que lo consultaré con la almohada para ver si encuentro repuestas a mis preguntas.

No sé si os gusta o disgusta lo que escribo, o tan siquiera si lo llegáis a leer. Yo preferiría que os gustase, pero lo que de verdad espero es que os haga pensar, me da igual en la manera en que lo haga, sólo abrid vuestra mente, aunque sólo sea para ampliar vuestro repertorio de insultos y bombardearme con ellos.

Gracias por llegar hasta aquí. Un saludo.

Viktor…

Sobre la muerte

Escrito por viktor 07-11-2007 en General. Comentarios (0)

Sobre la muerte

Según escribía el anterior texto, mientras hablaba de la gente que se viene y se va en nuestras vidas, no he podido evitar el identificar la gente que se va con la muerte. Antes en ningún momento he pretendido dar esa idea, o al menos no sólo esa idea. También tenía en mente aquella gente que sale de nuestra vida por diversos motivos y por su propio pie, o al menos vivos. Pero cómo ya he dicho antes, con esa idea dando vueltas en mi mente, he comenzado a pensar en la muerte y lo que esta significa para mí. Para nadie es fácil hablar de la muerte, y yo no voy a ser menos, pero haré un esfuerzo.

Bueno, hablemos sobre la muerte. Es habitual ver a la gente llorando en los funerales, y totalmente comprensivo. La cuestión es ¿por qué lloramos? ¿Lloramos por la persona muerta o lloramos porque esa persona era importante para nosotros? La persona que muere, hasta que se demuestre que hay después de la muerte, ni siente ni padece, para ella el camino acabó, por lo que creo que lloramos por egoísmo. Lloramos por nosotros, porque esa persona nos hacía falta, era un pilar en nuestra vida, alguien en quién apoyarnos cuando nos hacía falta. De hecho yo veo el efecto de la muerte en nuestra vida de la siguiente manera. Echadle un poco de imaginación. Imaginaos una habitación con el suelo compuesto de baldosas. Estás baldosas son de diferentes tamaños, formas e incluso colores, y cada una de ellas representa a nuestros seres queridos y a la gente que conocemos. Obviamente, la habitación no es estática, sino que no para de crecer o achicarse, al ritmo que nueva gente entra en nuestra vida o la olvidamos. El tamaño de las baldosas tampoco es el mismo siempre, cambia a la vez que nuestro afecto a las diferentes personas. ¿Os habéis hecho una idea de todo ello? ¿Podéis imaginaros la habitación y las baldosas en continuo cambio? Muchos cambios, ¿verdad?, pero así es la vida, repleta de cambios que jamás cesas. Pues bien, cuando una persona muere también tiene efecto sobre nuestra habitación. Lo que ocurre es que esa baldosa, la correspondiente a la persona que fallece, desaparece, deja de existir, sólo queda el vacio en su lugar. ¿Las consecuencias de una baldosa menos?, pues depende del tamaño. Si era pequeña no mucha, si era grande ya no podremos volver a movernos por la habitación como antes, habrá caminos que jamás podremos volver a recorrer, y tendremos que estar atentos porque si no podríamos caer en lo vacios. Y ninguna otra baldosa podrá rellenar ese hueco. Lo único que podrán hacer el resto de baldosas es intentar hacerse más grandes y agrandar la habitación para poder crear nuevos caminos.

Espero que os haya gustado el símil y no penséis demasiado en la muerte, sólo recordad a aquellos que nos dejaron porque es la única manera de que sigan vivos a nuestro lado, aunque nada pueda rellenar el hueco que esa baldosa dejó en nuestro corazón.

Gracias por llegar hasta aquí.

Viktor…

Muchas cosas juntas

Escrito por viktor 07-11-2007 en General. Comentarios (0)

Muchas cosas juntas

No puedo dejar de pensar en lo que realmente importa en la vida. Tiene su explicación. Si uno sabe diferenciar las cosas importantes de las mundanas, las situaciones que merecen la pena de las que no lo hacen, aprende a valorar lo que en verdad es relevante, creo, y espero no equivocarme, estará un paso más cerca de la felicidad. Es gracioso, cada vez que a alguien se le aparece un genio siempre pide, o 1000 deseos más, o un cochazo, un o una supermodelo o cualquier cosa por el estilo. No digo que sean malos deseos, pero a nadie se le ha ocurrido juntarlo todo en uno. Yo no necesito mil deseos, ni siquiera tres, tan sólo uno. Sólo necesito un deseo para tenerlo todo, para asegurarme de que todo marcha como yo quiero, para que nada me vaya mal, para que no me falte de nada, ser feliz. Es lo único que pediría, y espero que ha nadie le parezca poco. Que una persona sea feliz implica mucho más de lo que la gente piensa. Que una persona sea feliz no implica tan sólo felicidad para esa persona, implica felicidad para todos aquellos que le rodean, yo no podría ser feliz, si en mi felicidad no se incluyera la de aquella gente que tanto me importa.

Y a qué viene todo este discurso, eso mismo me pregunto yo, si os digo la verdad ni siquiera yo lo sé. Quizás sea que este obsesionado con ser feliz, es posible, o quizás me mueve el deseo de aspirar a más, cosa que no es muy difícil cuando se posee poco en algunos sentidos y mucho en otros, ahora no me apetece especificar…, el caso es que no lo sé, simplemente hoy necesitaba escribir, a pesar de que ha salido el sol unos instantes y me ha resultado muy reconfortante, hoy es un día triste. Es curioso, antes me encantaba el frío, sin embargo cada vez más asocio el frío con la tristeza. Será que me hago viejo, será que el tiempo no pasa en vano, será lo que a Dios le apetezca que sea, yo ya sólo espero que el sol vuelva a salir y que de esa manera pueda calentar mi corazón.

La gente suele decir que el tiempo pasado fue mejor, yo dudo que realmente piensen eso. Lo que realmente piensan es que una parte de su vida, y no toda, fue mejor que la que está viviendo ahora. Al menos esa es mi manera de pensar, seguro que todo el mundo piensa que hubo una época de su vida que fue mejor que la actual. Y es algo normal, el tiempo pasa, la vida cambia, y no siempre se tienen en cuenta nuestros deseos en esos cambios. Hay gente que se va, y aparece gente nueva, pero esa nueva gente no reemplaza a la que se aleja, si no que ocupa nuevos puestos, y los huecos siguen ahí. Es duro echar la vista atrás y ver que tú vida va a peor, pero que se le va a hacer. Hay cosas que no podemos cambiar por mucho que lo deseemos y/o intentemos. La solución…, pues sinceramente ni puta idea. Es así de sencillo, y si alguien la sabe que no dude en compartirlo con el mundo en general y conmigo en particular. Pero el que no haya solución no significa que no se pueda hacer nada. Sigue adelante con tu vida, y disfrútala todo lo que puedas, porque quizás llegue el día en que mires hacia atrás y esta sea la mejor época de tu vida, con lo cuál no puedes desperdiciarla (en este punto no puedo más que reír por tan patético comentario jajaja), ahora en serio, sigue adelante para que esta sea la peor época de tu vida, y si no lo consigues, al menos quédate con la conciencia tranquila por haber hecho todo lo posible por cambiar tu destino.

Seguro que no es lo más optimista que habéis leído, de hecho tengo mis dudas sobre si es optimista en algún modo, pero tampoco soy una persona optimista, así que qué esperabais de mí :P.

Gracias por llegar hasta aquí.

Viktor…

Junto a la ventana

Escrito por viktor 07-10-2007 en General. Comentarios (3)

Junto a la ventana

 

Era un día lluvioso, nublado hasta donde la vista alcanzaba. Se encontraba delante de la ventana, miraba el horizonte con aire ausente. Llevaba todo el día delante de la ventana, o al menos eso parecía, su mente jamás estuvo en su compañía. Pasaba las horas pensando en lo que había ocurrido, en cómo había llegado a esa situación. Recordaba su sonrisa, el movimiento de su pelo con el viento, a veces creía que sólo pensaba en tonterías… No podía olvidar el tiempo pasado, los momentos que acababan en carcajadas eternas hasta que le dolían los abdominales, sus excusas imposibles cuando llegaba tarde o las conversaciones absurdas cuando se aburrían. Eran demasiados momentos, seguro que dentro de no mucho empezaría a olvidarlos, por eso quería recordarlos ahora uno a uno, era momento de recordar por última vez lo bueno y aparcar lo malo, disfrutarlo una última vez antes de empezar a olvidar. Había decidido pasar página, creía que era un buen momento para hacerlo, o mejor dicho, quizás hace un par de meses habría sido un buen momento para hacerlo y ahora tenía las fuerzas para realizarlo. Ya daba igual, la decisión estaba tomada, pero eso sería mañana, aunque sabía que al intentarlo la riada lo arrastraría todo, bueno o malo, para no dejar nada, o al menos eso creía, o quizás fuera eso lo que esperaba.

 

Ahora me gustaría hacer una pregunta a quién haya leído este pequeño relato, si es que alguien lo lee :S ¿qué cara pondríais a la persona protagonista del texto?, ¿sería hombre o mujer?, ¿podríais afirmarlo con total seguridad?

 

Gracias por llegar hasta aquí, espero vuestras opiniones, un saludo.

 

Víctor…

Crónicas de Déradan, parte 1

Escrito por viktor 02-10-2007 en General. Comentarios (0)

Crónicas de Déradan

Un mal día… el filo de la espada pasó rozando su cabeza. Se echó hacia un lado para poder ganar espacio y golpear con fuerza. Su adversario, aquel hombre rodeado de sombras se giró con intención de volver a embestir. Ese era el momento adecuado, armó su brazo y puso su cuerpo en tensión durante un instante, el suficiente para descargar todo el peso de su cuerpo sobre su adversario. El filo de su espada atravesó la clavícula de su adversario y se hundió casi hasta su esternón. La sangre emanó con furia del cuerpo que empezó a desplomarse al suelo. No fue consciente de lo agotado que estaba hasta que el charco de sangre empezó a empapar la suela de sus botas.

 

Aquella barbarie había empezado al amanecer y ya era casi mediodía. El dolor se agolpaba en su cintura, probablemente agudizado por el cansancio. Pero ese no era un buen momento para descansar. Hizo caso omiso de los quejidos de su cuerpo, agarró de nuevo su arma con fuerza y cargó contra el enemigo que tenía más cerca. Este apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando la punta de una espada empezaba a atravesar su cuerpo por la espalda, ni siquiera le dio tiempo a mirar a los ojos a aquel que le hundía en el sueño eterno.

 

Ya estaba acabando todo, cuando aparecieron los refuerzos. Doscientos hombres bien pertrechados aparecieron por la ladera. Los pocos enemigos que quedaban en pie intentaron huir, pero para su desgracia, la poca caballería que todavía quedaba salió tras ellos. No llegarían muy lejos.

 

Parece que por hoy todo había acabado ya. Limpió su arma en el cuerpo más cercano que tenía, y se dirigió hacia donde tuvo lugar uno de sus duelos. Allí encontró lo que buscaba, su daga clavada en el cuello de aquel hombre, atascada entre las cervicales. Le costó sacar la daga, la limpió y la colgó de su cintura. Acto seguido siguió buscando entre los cadáveres otra daga, pero esta vez no era una suya. No tardó mucho en encontrar el cuerpo que buscaba, pocos guerreros llevaban armaduras como aquella. Le dio la vuelta al cuerpo de un puntapié, se agachó cuidadosamente para no abrir más la herida se su costado, y agarró la daga que todavía estaba en su vaina. Tenía la empuñadora de oro con joyas incrustadas. Ese era su pago por toda la sangre que había derramado esa mañana, tanto suya como ajena. Guardo rápidamente la daga entre los pliegues de su ropa y se encaminó hasta las tiendas. Ya era hora de que cosieran su herida.

 

En cuanto llegó a la zona del campamento lo primero que hizo fue beber agua, tenía la garganta dolorida, no había bebido nada desde primera hora de la mañana, y aquella mañana no había sido un paseo precisamente. Al tragar el líquido su agrietada garganta emitió un agudo dolor, pero hizo caso omiso de él y siguió tragando. Después de hidratarse se dirigió a una de las tiendas y empezó a quitarse el peto, se acercó una mujer a ayudarle. También se despojó de la ropa que llevaba hasta dejar desnudo su torso. La herida de su costado seguía sangrando todavía. La mujer se la limpió con agua y comenzó a coserla, hay que decir que con bastante buena pericia. Después de unos minutos de dolor la herida estaba cosida y poco a poco dejaba de sangrar. Para finalizar su cura, la cubrieron con un paño de lino, apretando con fuerza para evitar que siguiese sangrando.

 

Estaba muy fatigado, y tenía sueño, su herida se curaría en unos cuantos días y por ahora no tenían previstos nuevos ataques, de hecho iban a tomarse una semana de descanso después de aquella batalla. Cogió sus pertrechos y enseres y se dirigió a su tienda. Antes de acostarse había algo que debía hacer, primero sacó de su mochila un ungüento, se quitó su vendaje y ungió su herida con aquella pasta maloliente, si su herida se infectaba, lo más seguro es que acabase con su vida. Después se volvió a colocar el vendaje, guardó el ungüento y la daga que había entre sus ropas y se dispuso a dormir.

 

 

Viktor...