La Sombra del Alma

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Adicción

Escrito por viktor 11-03-2013 en General. Comentarios (1)

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Adicción

 

Y me dejo caer, me dejo caer hacia el inconsciente, hacia la esencia de mi alma, sin nada que me detenga, me sumerjo y nado hacia las profundidades de mi persona. Una caricia, un susurro, estimulan mis sentidos. Mi corazón responde a los impulsos, mi cuerpo se tensa ante las sensaciones que transmiten los receptores de mi piel, y de repente todo sucede, no hace falta pensar nada, mi cuerpo conoce el camino a recorrer, los pasos a seguir, tan sólo hay que dejar la mente vagar por el mar del placer. El sabor de la piel, el sonido de la respiración inundan la habitación. Todo comienza a volverse confuso, las embriagadoras sensaciones entorpecen mis sentidos, la pasión aparece en escena. Mis músculos se tensan estimulados por hormonas nacidas de la excitación, y los instintos toman el control. Una mano agarrando su cabello mientras mis labios sacian la sed del deseo con los suyos. La otra mano recorriendo las curvas de mi anhelo. Mis labios siguen bebiendo de su boca, pero ya me sabe a poco, y necesito más. Comienzo a beber de su piel, recorro a sorbos su cuello hasta alcanzar su oreja, un mordisco y vuelvo a saborear su cuello bajando hasta sus hombros. Sus manos recorriendo mi espalda no hacen más que intensificar la experiencia. Me alejo y la observo, tendida sobre la cama, mi mirada de deseo atravesando sus ojos hasta llegar a su mente. Y la conciencia desaparece, tan sólo deseo queda en mí, instinto, el animal que hay dentro se libera. Un mano a su cuello, y mis labios ya no beben de los suyos, los devoran, su labio atrapado entre mis dientes cuando nuestras bocas se separan. Lo suelto y sonrío, una sonrisa fiera, de bestia más que humana mientras mis ojos leen su mente a través de los suyos. Me incorporo, la observo, miro sus ojos, sus labios, su cuello, sus hombros, recorro sus brazos hasta la punta de sus dedos y vuelvo a subir por su vientre por sus pechos, hasta volver a sus ojos, y no lo puedo evitar, mi mano agarra su cuello, apartando su rostro hacia un lado, y me lanzo a por él. Lo beso, lo saboreo, lo recorro con mi lengua y lo muerdo, mientras mi mano evita que pueda defenderse, el ansia se vuelve insoportable, vuelvo a beber sus labios, a profanar su boca con mi lengua, a reclamar su labio inferior como mío. Me vuelvo a incorporar sobre mis rodillas, mi cuerpo entre sus piernas, recorro sus muslos con mis manos, primero la parte superior de los mismos, luego deslizo mis manos por la parte posterior, la agarro, levanto su peso sin dificultad y la atraigo hacia mí. A estas alturas ya todo es confusión, y me encuentro con el lado más íntimo de mi alma. Disfruto de la experiencia, bebo del placer, absorbo las sensaciones que mi cuerpo recaba a través de todos mis sentidos, y al fin siento mi cuerpo en comunión con mi alma, todo uno, cuando la barrera de la razón desaparece y la naturaleza de mi ser toma el control absoluto de mi cuerpo. Cuando realmente descubro lo que soy, lo que se esconde tras tanta máscara, cuando realmente estoy indefenso, cuando realmente soy invulnerable. Y tras el éxtasis, cuando alcanzo el apogeo, vuelvo a recuperar la conciencia, aterriza mi alma en los rincones de mi ser y la razón se apodera de mi mente. No hay recuerdos en mi cabeza, tan sólo imágenes inconexas, y sólo la sensación, el recuerdo de que mi alma se fusionó con músculo y hueso me persuade de que no fue un sueño. Me desplomo sobre la cama, una película de sudor sobre mi cuerpo, mi aliento desbocado intentando recordar algo de lo sucedido, pero sólo la sensación de intensidad, de haber sobrepasado las fronteras de mi organismo, de que mi mente ha transcendido los límites de mi cuerpo permanece en mi mente y se queda grabada en la misma, fortaleciendo mi adicción,  la necesidad de que mi espíritu escape de mi cuerpo. Adicción que no recuerdo la última vez que probé y que me temo que en mucho tiempo no volveré a saborear, la esperanza va desapareciendo desde luego…

 

Viktor...

Roto

Escrito por viktor 04-03-2013 en General. Comentarios (0)

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Roto

 

Me hundo, me hundo y no quiero salir a flote. Estoy cansado de luchar, de intentar arreglar las cosas. Sólo quiero dejarme llevar, sumergirme en el pozo en el que me hallo y descender a los oscuros confines del olvido. Estoy harto de sufrir, estoy cansado del dolor, sólo deseo que todo acabe, que tenga un final, ya ni siquiera quiero que sea un buen final, simplemente que se acabe. Hace tiempo que las fuerzas me flaquean, y mi mente está agotada, no puedo pensar con claridad, en mi mente no hay más que siluetas borrosas, en ocasiones ni siquiera consigo discernir nada entre el caos que rige mis pensamientos. No pienso con claridad, no actúo con determinación, simplemente vago por el mundo intentando hallar mi camino, y cada vez estoy más perdido, más confundido, y no sé cómo salir de esta espiral de autodestrucción. Ahora mismo mi alma está rota en pedazos, tirados en los rincones de mi ser, y no sé cómo volver a juntarlos, cómo volver a ser lo que era, lo que una vez fui. Me siento sólo, me siento abandonado, joder, sólo quiero que mi cabeza se calle, que deje de recordarme el pasado, que me deje de gritar que no hay futuro, sólo quiero silencio, poder descansar en paz, poder recuperar fuerzas, dormir y no despertar, sólo quiero llorar, vaciarme, dejar mi alma al desnudo, buscar cada pedazo roto y volver a montar mi espíritu. Me estoy volviendo loco, cada día un poco más, y sólo puedo esperar. No puedo hacer otra cosa, esperar, quiero que esto pase, quiero que no sea más que un mal sueño, quiero retomar mi vida, ser el dueño de mi destino, no quiero estar a expensas de nadie, no quiero empezar algo que nace con fecha de caducidad. Últimamente siempre tengo frío, frío en el cuerpo, y frío en el alma. Mi vida carece de motivaciones, de un destino al que dirigirme, no hago más que sentirme como un perro, un perro apaleado, en busca de un refugio para pasar la fría noche en la que me hallo sumido, y tengo la sensación de que cada vez que encuentro un lugar donde guarecerme, me echan a patadas del mismo y no quiero aguantar más palos, no puedo aguantar más palos, no puedo resistir, estoy roto, no soy más que un juguete roto, y cuanto más me intento arreglar, más quebrado acabo y ya no puedo soportarlo, quiero tirar la toalla, quiero abandonar, he perdido, estoy derrotado, lo admito, no soy nada, no soy nadie, ahora sólo dejadme descansar por favor, sólo dejadme tranquilo, quiero irme a mi rincón a lamerme las heridas de mi alma, con la esperanza de que las cicatrices no sean lo suficientemente profundas, pero ahí están todas las marcas, grabadas a fuego en mi interior, recordándome cada uno de mis fracasos, cada tropiezo, cada caída. Estoy cansado ya, demasiado, quería olvidar y lo logré, durante un breve tiempo, durante unas pocas horas olvidé, olvidé todo, y al despertar, la realidad me ha golpeado con más fuerza todavía. Me he dado cuenta de que de nada sirve olvidar, si luego recuerdas, porque esos recuerdos han sido más intensos, más brutales, así que si pensáis olvidar, que sea para siempre, es una lección que he aprendido recientemente…

 

Viktor...

Deseo...

Escrito por viktor 28-02-2013 en General. Comentarios (0)

 

Deseo…

 

Porque tan sólo deseo dejar todo atrás, sólo deseo olvidar. Salir de mi cuerpo y explorar con mi alma un mundo carente de realidad. Abandonarme a los placeres existenciales de un mundo de colores y sombras, descubrir los límites de mi ser, de mi anhelo y de mi alma, jugar con las estrellas en un día soleado, y sentir el calor de un amanecer a la luz de la luna, porque deseo desaparecer de este plano y fusionarme con lo que haya más allá. Deseo sumergirme en un mundo de percepciones prohibidas, abandonarme a una corriente de sensaciones ocultas en los pliegues de la existencia misma, deseo no pensar, sólo disfrutar, deseo ser sólo instinto, sólo impulso, y sucumbir al frenesí, estoy hastiado de control, de pensar, de frenar las tentaciones, de acabar negando la forma de mi ser, sólo deseo liberarme, romper las cadenas que me sujetan al raciocinio, y que la neblina aturda mis sentidos, no diferenciar realidad y percepción, no distinguir el límite entre cuerpo y espíritu, no creer, sólo sentir, elevarme por encima de las miserias de este mundo hasta los deleites vedados, hasta pasiones censuradas, porque sólo deseo descubrir lo que soy, y en lo que me convertiré…

Viktor...

Crónicas de Déradan, parte 2

Escrito por viktor 24-09-2012 en General. Comentarios (0)

Parte 2:

 

Algo iba mal, se despertó de repente, los ojos entornados, los oídos alertas, no estaba sólo... percibía esa presencia en la tienda, aunque no sabía exactamente en que parte estaba. Tenía agarrada la daga que escondía debajo de su almohada, lista para actuar con rapidez cuando la situación lo requiriera. Y entonces lo oyó, un leve roce de telas, algo apenas perceptible, ya sabía donde estaba, lo tenía a su espalda y estaba apunto de atacar. Apenas tuvo tiempo de reaccionar, rodó hacia un lado al mismo tiempo que un reflejo delataba una hoja de acero clavada donde hace un instante yacía. Antes de que el anónimo atacante tuviera tiempo de reaccionar se lanzó hacia él, mientras la sombra extraía su arma del lecho el ya estaba encima suyo, con su daga abriéndose paso por debajo de las costillas de su adversario, hasta llegar a sus pulmones. Un rápido giro de muñeca mientras extraía su daga hizo que aquel enmascarado soltara un leve quejido, aún así tuvo fuerzas para levantar su arma e intentar golpearle, pero ya era demasiado tarde, esa espada era demasiado larga para un combate a tan corta distancia, tan sólo tuvo que acercarse al brazo que le iba a atacar para reducir la distancia mientras su daga giraba bajo su mano para abrir un profundo surco sobre el cuello de su oponente. Un par de segundos después aquel hombre yacía muerto. Miró a su alrededor y guardó completo silencio, algo no iba bien, el campamento estaba demasiado callado. Rápidamente se calzó sus botas, y se colocó su cinturón. Guardó su daga y desenvaino su espada. Cogío su mochila y se la puso a la espalda, lamentaba tener que dejar el resto de su equipamiento, pero era la única manera de aumentar las posibilidades escapar. Tenía que desaparecer de ese campamento lo antes posible, por lo que se dispuso a salir. Envolvió el arma que portaba en la mano con una manta para evitar destellos en su filo y se asomó por la entrada de su tienda. Pudo percibir algunas sombras moviéndose entre las tiendas, y aquellos guerreros no eran amigos. Rapidamente salió de la tienda en dirección contraria a las sombras, con un poco de suerte llegaría al bosque antes de que lo descubrieran, pero no tardó demasiado en cruzarse con una de esos espectros. En esta ocasión él fue el primero en atacar. Estaba claro que la sombra no esperaba encontrarse con nadie por las vías entre tiendas, y ese momento de sorpresa fue suficiente ventaja para desnudar la espada y golpear al cuello. Aquella silueta calló con el cuello gritando sangre. Rapidamente se agachó sobre el desconocido y lo registró. No encontró nada que sirviera para identificar a aquél hombre, ni pertenencias, ni siquiera sus armas tenían ningún detalle que pudiera ayudar a descubrir la procedencia del extraño. Decidió mirar al menos la cara de aquél que había intentado matarlo y fue entonces cuando vió por primera vez aquel tatuaje. Una enredadera alrededor del ojo izquierdo que acababa en una lágrima bajo el mismo. Una marca que volvería a ver, pero que jamás olvidaría ya. Tan sigilosamente como pudo retomó la huída hacia el bosque. Cuando llegó a la linde de árboles, el campamento ya no sguía en silencio, el crepitar del fuego comenzaba a abrise paso a través de las tiendas. Seguro que no tardaban en descubrir los dos cadáveres que había dejado en su huída, así que se sumergió entre la espesura del bosque y hasta pasadas un par de horas no dejó de correr.

 

Cuando lo hizo todavía faltaban un par de horas para el amanecer. Se apoyó contra un árbol e intentó calmar su respiración. Le costó contener los jadeos producidos por el esfuerzo, y cuando lo logró, tan sólo escuchó. El bosque estaba silencioso, se oía a algún buho en la lejanía, el viento meciendo las hojas de los árboles suavemente, pero ninguna pisada, ningún rastro de algún perseguidor. Sólo después de unos minutos de atenta escucha, soltó la empuñadura de su espada y se sentó a descansar. Se palpó la venda y la notó húmeda. Su herida se había vuelto a abrir. No tenía tiempo de curarla, así que se levantó apoyándose en el tronco y se levantó. Si no recordaba mal, tenía que haber un pueblo a día y medio de distancia, y todavía le quedaba mucha distancia por recorrer.

 

Viktor...

 

Incertidumbre

Escrito por viktor 27-01-2011 en General. Comentarios (1)
Incertidumbre

Llevo todo el día con una sensación extraña. Me encuentro alterado en cierto modo, nervioso, no puedo acabar de estarme quieto, y no sé exactamente a qué se debe, aunque intuyo que algo tiene que ver con esta pasada noche. Diría que tengo miedo a volver a experimentar de nuevo esa sensación, pero no se trata tanto de temor, es más una incertidumbre. Quizás una mezcla de ambas. Siempre solemos temer aquello que desconocemos, pero en este caso se trata de algo más. Algo que me inquieta, que no me deja estar en calma, y me está afectando, como si algo no fuera bien y no acabara de saber de que se trata... Me siento irascible, todo lo que pasa a mí alrededor me molesta, cada vez que contesto siento como un tono de reproche y enfado tiñen cada una de mis respuestas. Y lo peor de todo es que soy consciente de ello, nada más acabar cada frase reconozco ese tono de recriminación gratuita, nada más terminar de pronunciar la última palabra identifico ese matiz de molestia y no lo puedo evitar. Intento calmarme, respirar hondo, pero sigo sin poder relajarme... Y odio sentirme así, odio no poder tener el control sobre mí mismo, y temo, temo que por culpa de un estado alterado pueda hacer daño a alguién, siento que debo cuidar mis palabras para no dar una contestación salida de tono, para no hacer daño a la gente que me rodea, de algún modo me siento como una bomba andante cuya cuenta atrás no sé cuando finalizará. Siento que debo alejarme del mundo y esperar a que esta sensación pase, simplemente dejar que el día de hoy pase, que un nuevo día llegue y hasta entonces quedarme encerrado en un búnker viendo pasar las horas, tan sólo esperar a que vuelva la calma. Pero todavía queda mucho día por delante, algún que otro compromiso con el que cumplir, quizás el entrenamiento de la tarde me tranquilice, el ejercicio siempre me suele ayudar a sobrellevar cualquier adversidad, y se hará otra vez de noche, y tendré que volver a mi cama. Me gustaría que me susurrasen al oído que no es nada, que todo está bien, que tan sólo cierre los ojos y me deje llevar. Dormirme abrazado, con los latidos de su corazón resonando en mis oídos, invitándome a iniciar un viaje hacia mis sueños acompañado del perfume de su piel. Pero me temo que no será posible, así que tan sólo podré dejar que pase el tiempo y un nuevo día llegue y mientras, me hallo dividido, parte de mí quiere que llegue la noche, para poder descansar y que todo vuelva a la normalidad, y otra parte de mí desea no volver a dormir más, lo que está claro es que tarde o temprano, el día llegará a su fin, y mañana, mañana será otra historia...

Viktor...