La Sombra del Alma

Sumido en la noche...

Sumido en la noche...

La verdad, ya no sé que hacer, no sé que esperar, a qué atenerme, pienso que es imposible, que está fuera de mi alcance, que el destino no lo desea y hace todo lo posible por negármelo... intento no pensar en ello, pero cada vez que me viene a la cabeza es un jarro de agua fría, empiezo a perder la esperanza, empiezo a creer que no será posible, y no sé si aguantaré mucho antes de derrumbarme, esta noche estoy sin fuerzas, me siento vencido, me siento hundido, me siento frágil, me siento vulnerable, me siento solo. A oscuras en mi habitación, iluminado tan sólo por un flexo y la pantalla del ordenador, con cientos de sueños circulando por mi mente y sin poder dormir, con cientos de fantasías ahogadas en la soledad. Intento pensar que mañana será otro día, que quizás el caprichoso destino me depare alguna sorpresa, un leve respiro en mi lenta agonía, pero si soy sincero ni esperanza de ello tengo, ni energías para obligarme a creer, tan sólo deseo abandonarme, dejarme llevar por las olas hasta naufragar en alguna playa solitaria, ganas de ceder y dejarme caer desde lo más alto sólo para desaparecer en la oscuridad, de dejar que el viento me arrastre y juegue con mi cuerpo a su antojo, de quedarme a su merced sin ofrecer resistencia alguna. Y cada vez me siento más cansado, según pasa la noche me siento más abatido, cada vez me pesan más los brazos, siento más fatigadas mis piernas, mis párpados se cierran aunque mi mente rechaza descansar, tan sólo quiere recrearse con el sufrimiento, disfrutar del dolor como si de algo fuera a servir, como si algún siniestro propósito tuviera, como si algo fuera a arreglar... Quizás algún día cambie, deje de lamentarme por lo que pudo pasar y disfrute de lo que ha pasado, quizás aprenda a conformarme y a no aspirar, a no intentar salir del agujero en el que me encuentro inmerso, y tan sólo dejarme engullir, sentir el fango ascendiendo por mi cuerpo hasta que acabe cubriéndome por complot, tragar barro hasta que mis pulmones se inunden de inmundicia, hasta que mi estómago rebose lodo, hasta que mi vista se apague y la oscuridad me envuelva durante una eternidad y cautive mis sentidos, hasta someterlos y anularlos, hasta que simplemente sean inservibles, meros despojos de un ser inacabado que ha dejado de luchar, y que sólo espera el momento de descansar por siempre...

Viktor

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